Los buenos y los malos hábitos sexuales


      Las actitudes repetitivas que tenemos frente al sexo y que expresamos en la vida diaria con la pareja o las personas que nos rodean, hablan de nuestros buenos y malos hábitos sexuales.

 Un hábito es una actitud que se tiene o un tipo de comportamiento repetido que hace una persona regularmente. Los hábitos se dan en todos los aspectos de la vida, desde los que conocemos como hábitos alimenticios que nos permiten sobre vivir, hasta los hábitos de convivencia que nos permiten mantener un orden en la sociedad.

El sexo no es la excepción. Los hábitos sexuales son todas aquellas prácticas sexuales que protegen a las personas y a las parejas de alguna consecuencia indeseable que se presente en el futuro, se consideran también a todas las acciones que en conjunto ayudan a disfrutar del sexo de manera placentera y sana.

Dentro de los buenos hábitos sexuales está la información y la educación sexual, ambos son señal de que la persona se interesa por conocer y mejorar su visión sobre el sexo de acuerdo a la etapa de vida en la que transita. No sólo se obtienen ideas sobre el sexo, sino que se desarrolla la confianza y el buen juicio para elegir y determinar desde las prácticas sexuales hasta definir lo que resulta displacentero y aprender a convivir y construir relaciones de pareja estables.

Otro buen hábito es tener una higiene genital óptima. No hay nada más desagradable que una pareja sexual que tiene problemas ya sea de olor o dérmicos por falta de aseo. Los genitales, tanto de hombres como de mujeres deben ser aseados todos los días, sobre todo después de la relación erótica.

Otro excelente hábito es conocer la propia sexualidad. Saber qué nos gusta y qué no toleramos, así como, con honestidad, reconocer ante nosotros las lagunas de conocimiento que se tienen sobre temas sexuales. Esto incluye el conocimiento del cuerpo mismo, donde no basta con saber sus defectos y bellezas, sino con tener claros desde los punto de placer sexual hasta tener la capacidad de prodigarnos un bienestar real través de lo que se come y hasta del ejercicio.

 

Aprender a verse desnudo y aceptarse es otro buen hábito, así como, antes de compartir la cama el conocer las formas del propio cuerpo y la manera que reacciona ante ciertas caricias pasa poder distinguir entre lo que hace sentir comodidad y lo que no.

Saber poner límites es otro buen hábito, y esto no solo hacia los demás sino con uno mismo. No ceder por presiones o chantajes está incluido así como el uso responsable de anticonceptivos y métodos de prevención de enfermedades de transmisión sexual.

Dentro de los malos hábitos se encuentran la falta de comunicación en la pareja, el abuso de poder sexual con los demás como son la misoginia o el chantaje, o la falta de autoestima que permite el maltrato.

La infidelidad constante, mentir en la cama fingiendo placer y orgasmos. No acudir al médico y esconder enfermedades graves ante las pareja sexual. La promiscuidad y la manipulación también son malos hábitos sexuales.

 

No interesarse por la pareja es uno de los peores hábitos sexuales. Esto no solo abarca sus inquietudes, sino su salud, su deseos eróticos, sus necesidades afectivas sus miedos y sus fortalezas en el amor y en el sexo. Impedirle la expresión libre de su sexualidad o negarse a uno mismo esta expresión es otro pésimo hábito sexual.

Dejarse llevar más por mitos que por información seria y documentada es otro mal hábito sexual muy difundido en la sociedad.

Pensar que nuestra sexualidad depende de alguien más, y ceder esta responsabilidad es el hábito más equivocado y común que existe. Nadie nos hace felices, cada uno tiene la capacidad de ser feliz compartiendo con otra persona de la misma manera, no es el otro quien produce o no excitación, es con el otro con quien decidimos o no erotizarnos.

Los hábitos sexuales son parte de la vida cotidiana y aprender a mejorar los buenos y eliminar los malos es tarea de todos los días, un ejercicio que en definitiva nos lleva a tener una vida sexual más plena, más responsable y más satisfecha.

Tarea Kamasutra

El hamacasutra ni deja de lado las posturas que pueden servir para disfrutar del coito anal o bien las posturas por detrás. Por ello, entre la variedad de posiciones que propone para disfrutar de la intimidad se encuentra una llamada la caña.

En ésta, la mujer se coloca recostada boca a bajo a lo largo de la hamaca mientras con precaución, por el movimiento natural de ésta, el hombre se pone hincado por detrás de ella.

Hay que tener cuidado de que la hamaca donde se lleva acabo la sesión amatoria no tenga los nudos muy separados ya que esto puede hacer que las rodillas del varón queden presionadas en el tejido y provoque dolor o hasta cortaduras.

En esa forma, él penetra a la mujer mientras apoya su cadera en las nalgas de ella y la abraza por la cintura, consiguiendo un punto más fuerte de apoyo estirando uno de sus brazos y deteniéndose de la parte superior de la hamaca.

Esta postura impide a la mujer tener un movimiento de caderas muy amplio, pero esto se compensa con el vaivén de la hamaca que resulta erótico y relajante. Por su parte, el hombre tiene una fracción en la penetración lo que hace más fácil que consiga el orgasmo.

DIARIO ROTATIVO

Este contenido ha sido creado por un humano, recomendamos consultar siempre primero a un humano antes que una IA.
¿Te gustó este artículo? ¿Quieres recibir notificaciones en tu correo sobre este tema?

Suscribete a nuestro Newsletter GRATIS haciendo Click Aquí


Categoria(s) de contenido(s):
Salud y Vida Sana
Tema(s) de Contenido(s):



Sigue leyendo los temas más populares:

Síguenos en nuestras redes sociales:

instagram notiactual
twitter notiactual
Facebook notiactual
Pinterest notiactual
Telegram notiactual