Lo que se ve en los casi 150 minutos de este DVD, es que los viejos rockeros australianos lo dejan todo en la tarima, como si fuese el último show, con una energía increíble y ante el fervor de una fanaticada efervescente, que cantó desde el alma 19 exitazos del grupo.
Allí vimos a Brian Johnson con esa garganta prodigiosa (que el diablo se la cuide), colgándose de la campana en Hells Bells, o un Phil Rudd demostrando con sus baquetas cómo se le pega como es a los platos, o un Malcolm Young, quien a pesar de estar muy atrás, es tan fundamental para la base rítmica, o un Cliff Williams marcando los tiempos con el bajo.
En la producción no faltó nada que uno no sepa de AC/DC: ni los cañones de For Those About to Rock (We Salute You), ni la voluptuosa Rosie, de Whole Lotta Rosie, saliendo desde el tren, ni los interiores con el nombre de la banda en el trasero de Angus.
Locura por el grupo. Adicionalmente, Live at River Plate muestra el sentir de los fans, antes y después de los conciertos. Se ve desde un padre que llora con su pequeño hijo al ganar par de entradas, hasta la locura que se armó a las afueras del hotel. También lo que fue el montaje, lo que dicen los técnicos y productores, y lo que opinan los músicos del público, de la ciudad y la comida, tras pasar nueve días en Buenos Aires. Sony/BMG trajo el DVD al país (edición limitada). Viene en una cajita con una franela de regalo. ¡Ah, y mucho rock and roll! No se arrepentirán.