
"Vampiros" verdaderos: la gente que bebe sangre humana para sentirse mejor
En el barrio francés de Nueva Orleans, John Edgar Browning está a punto de participar en una "comida".
Esta comienza tan clínicamente como un procedimiento médico. El "comensal" -un conocido- frota primero un pequeño parche con alcohol en la espalda superior de Browning. Luego la pincha con un bisturí desechable y la presiona hasta que la sangre empieza a fluir. Acercando sus labios a la herida, empieza a sorber el líquido de color vino oscuro.
"Lo tomó unas cuantas veces, luego me limpió y me vendó", me dijo Browning.
Para su sorpresa, su sangre no era del agrado de su anfitrión.
"Dijo…