¿Píldora del día siguiente?


   En la Irlanda de principios de los noventa los preservativos todavía llegaban
desde el Reino Unido a través de amigos y familiares, pero en la Irlanda de hoy
las autoridades se plantean rebajar la edad para suministrar la “píldora del día
siguiente” hasta los once años.

Tratándose de un país mayoritariamente católico en el que la interrupción del
embarazo (la ley irlandesa nunca habla de aborto) es sólo legal bajo
circunstancias médicas extremas, como cuando la vida de la madre corre peligro o
ésta amenaza con suicidarse, la propuesta del Gobierno ha vuelto a levantar
ampollas.

La profunda división que existe entre la población ya se puso en evidencia en
julio de 2002, cuando los irlandeses rechazaron una propuesta de ley para
restringir aún más los supuestos de aborto por poco más de 10.000 votos.

No es extraño pues, que cuando la viceprimer ministra y titular de Sanidad,
Mary Harney, habló este mes de la posibilidad de recetar la píldora del día
siguiente a niñas que apenas han alcanzado la pubertad, los sectores más
conservadores se hayan puesto en pie de guerra.

La organización “Defensa Joven”, un influyente
“lobby” asociado a grupos antiabortistas británicos e irlandeses, ha calificado
de “monstruosa” la propuesta, pues no sólo defiende el uso de preservativos sino
que condona “la distribución de una droga abortiva”.

Su presidente, Eoghan de Faoite, comentó a EFE que la ministra parece
olvidar, además, que las relaciones sexuales de adultos con menores de 16 años,
aunque sean consentidas, están clasificadas por el código penal como delitos de
estupro, que se castiga con la cárcel.

“Harney -dijo- debe trabajar para diseñar una estrategia que disuada a los
niños de practicar el sexo y no para promover el uso de una droga de
conveniencia que sólo sirve para encubrir a aquellos que han abusado de
menores”.

La ministra irlandesa y líder del partido Demócratas Progresistas (socio del
mayoritario Fianna Fail en el Gobierno irlandés), es partidaria de introducir un
“régimen más liberal” a fin de que los adolescentes tengan un mejor acceso a los
anticonceptivos y a la información sexual.

Gráfica – Imagen referencial

“Aunque nos parezca increíble -ha señalado Harney-, creo que tenemos que
afrontar la realidad y las consecuencias que nuestros jóvenes son sexualmente
activos. Tenemos que facilitar, a través de las escuelas, centros juveniles y
zonas donde se junta la juventud, el acceso a anticonceptivos”.

La presidenta del Consejo Nacional de Padres (NPC), Fionnuala Kilfeather,
también es partidaria de reforzar los programas educativos en las escuelas de
primaria del país.

Kilfeather, que considera que las actividades sexuales entre niños “son un
asunto de protección del menor”, dijo a EFE que en algunos centros educativos
todavía se evita “hablar abiertamente de sexo, a pesar de que los chicos lo
demandan”.

“Algunos docentes, por vergüenza o por convicciones religiosas, se niegan a
explicar, por ejemplo, cómo se utiliza un condón”, agregó.

En su opinión, la sociedad debe despertar y aceptar la realidad: “nuestros
jóvenes van a practicar el sexo. O les informamos adecuadamente o van a aprender
a través de la televisión, el cine, revistas o los amigos”.

El enfoque del NPC articula la postura de los sectores progresistas
irlandeses, diametralmente opuesto al de los más conservadores, cuya receta
anticonceptiva es sencilla: Abstención total.

Al margen del debate social y moral que ha provocada la propuesta de Harney,
también se ha abierto otro de tipo legal.

De hecho, la actual normativa vigente permite a un médico de cabecera recetar
un producto no licenciado a un menor de 16 años si cree que el paciente lo
necesita y siempre que lo haga con el consentimiento de los padres o
guardianes.

Por tanto, en el caso hipotético de que un médico considerara “necesario”
recetar la píldora del día siguiente a una niña de once años su acción podría
ser considerarda no del todo ilegal.

No obstante, la Autoridad Farmacológica Irlandesa, que regula la circulación
de medicamentos en el país, ha señalado en un comunicado que, de momento, la
píldora del día siguiente -cuyo precio es de unos 50 euros- sólo se suministra a
mayores de 16 años bajo prescripción facultativa.

El doctor Niall O”Cleirigh, miembro del Colegio Irlandés de Médicos de
Cabecera, confesó a EFE que ninguno de sus colegas se ha encontrado con un caso
de embarazo en niñas de 11 años, pero se mostró dispuesto a “oír más detalles
sobre este asunto”.

En su último informe, la Agencia estatal de Crisis de Embarazos (CPA) revela
que 2.560 adolescentes dieron a luz durante 2004 y, aunque sólo 53 eran menores
de 15 años, sus responsables sospechan que la cifra podría ser mayor si se
acepta que un alto porcentaje de embarazos son “terminados” por técnicas
abortivas o por la píldora postcoital

notiactual.com

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