En Maracaibo: Dos apartamentos quemados por lacrimógenas dejan en la calle a sus habitantes
¿Quién nos va a responder por esto?, se preguntó la joven secándose las lágrimas que salían de sus ojos.
Subir al edificio Cumaná de las Torres del Saladillo no fue nada fácil. El gas lacrimógeno era lo único que se respiraba. Los uniformados no paraban de disparar el humo químico. Mujeres, niños y jóvenes corrían por todos lados para intentar resguardarse del fuerte olor que se respiraba en la zona residencial.
Al identificarte como periodista la "resistencia" te da paso, pero con cautela. En ningún momento deja de sonar el disparo de bombas. Estas caen al piso y los encapuchados las…