Un día como hoy pero en el año 1954, falleció el reconocido pintor venezolano Armando Reverón, quien ha sido considerado uno de los mejores artistas latinoamericanos del pasado siglo XX.
El artista se aisló del mundo en un castillo que construyó en Macuto, estado Vargas con la única compañía de Juanita Mota y de sus muñecas de trapos hechas por él. Allí permaneció por espacio de unos 30 años, hasta que en 1935 fue recluido en el Sanatorio San Jorge, en Caracas. Lugar en el que falleció hace 63 años.
Entre sus obras más reconocidas encontramos: Patio del sanatorio (1954), Navidad de muñecas (1949), Cruz de mayo (1948), Desnudo acostado (1947), Uveros (1919) entre otras.
Los restos del precursor del arte conceptual reposan en la actualidad en el Panteón Nacional desde el 2016.
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🎨 Armando Reverón: El Maestro de la Luz y la Excentricidad
Armando Julio Reverón Travieso (Caracas, Venezuela, 10 de mayo de 1889 – Caracas, Venezuela, 18 de septiembre de 1954) fue un artista venezolano, considerado uno de los pintores más importantes del siglo XX en América. Su obra se destacó por ser precursora de movimientos como el Arte Povera y por una aproximación vanguardista a la creación.
Apodado «El Loco de Macuto» debido a su carácter excéntrico, exótico y primitivo, Reverón fue un pionero en Venezuela en el uso de técnicas como el happening, el ensamblaje artístico, la instalación, la intervención, la escultura textil y el móvil. Dejó un legado de más de 450 pinturas, 150 dibujos y decenas de objetos, entre los que sobresalen sus famosas muñecas de trapo.
Desarrolló su formación artística en Barcelona, Madrid y París. Su vida estuvo marcada por periodos de depresión y crisis de psicosis, posiblemente originadas por una encefalitis causada tras contraer fiebre tifoidea en la infancia. En 1918, conoció a Juanita Mota, quien se convertiría en su esposa y compañera incondicional hasta su muerte. Tres años después, en 1921, se estableció en La Guaira, donde construyó «El Castillete», su icónico taller y morada, lo que contribuyó a que fuese reconocido como el «Robinson Crusoe venezolano».
A pesar de ser incomprendido por la sociedad de su época, su genialidad fue admirada por importantes figuras del arte y la literatura como Pablo Picasso, Carlos Cruz-Diez, Fernando Botero, Gabriel García Márquez, Antonio Saura y Sofía Ímber. El reconocimiento internacional se consolidó póstumamente: en 2007, el MoMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York) le dedicó una retrospectiva, la primera a un venezolano y la cuarta a un pintor latinoamericano (siguiendo a Diego Rivera, Cândido Portinari y Roberto Matta).
Falleció inesperadamente a los 65 años mientras estaba recluido en el Sanatorio San Jorge de Catia, tras ser diagnosticado con esquizofrenia. Desde el año 2016, sus restos mortales reposan en el Panteón Nacional de Venezuela.
📜 Biografía Detallada
Primeros años (1889-1905)
Armando Reverón nació el 10 de mayo de 1889 en la Quinta San José de la Parroquia Santa Rosalía (Caracas). Fue hijo único de Julio Reverón Garmendia (General de las Fuerzas Armadas y figura inestable con adicciones) y Dolores Travieso Montilla (mujer nerviosa de clase alta). Fue bautizado el 19 de mayo en la iglesia de Santa Rosalía.
Nota sobre su Origen: La paternidad de Julio y la maternidad de Dolores han sido históricamente cuestionadas, sin pruebas convincentes. Persisten rumores de que Armando pudo haber sido hijo del 23.er presidente de Venezuela, Juan Pablo Rojas Paúl, debido al parentesco de una familiar del pintor, María Josefa Báez, con el mandatario. El propio Reverón evitó hablar de su familia e infancia durante toda su vida, un hecho que pudo influir en su posterior temperamento infantil y desprendimiento material.
En 1895, sus padres se divorciaron y, ante la incapacidad de su madre de asumir la maternidad, el niño fue trasladado a la Hacienda «Caño Monagas» (Valencia) y quedó al cuidado de los Rodríguez-Zucca (Francisco Rodríguez Castro y Carmen Zocca de Rodríguez), una familia de origen canario. Bajo su tutela, continuó sus estudios y recibió instrucción en dibujo de su tío-abuelo materno, Ricardo Montilla, quien despertó su vocación artística.
En 1902, posiblemente por continuos baños en el Río Cabriales, sufrió de fiebre tifoidea. La enfermedad le causó una encefalitis que resultó en regresión, desvaríos, alucinaciones y pesadillas recurrentes con féretros. El pintor se volvió retraído, insociable y su estado fue descrito así por el crítico Alfredo Boulton:
«Al recuperarse mentalmente, Armando parecía de 3 años, tan infantiles eran sus juegos, su actitud, jugaba con muñecas, vistiéndolas, acariciándolas y pintándolas. Entonces se volvió más triste, melancólico, irascible e insociable».
Juventud y Formación Académica (1905-1918)
Una vez recuperado, en 1905, Reverón se mudó con su madre a Caracas. Entre 1906 y 1907, realizó sus primeras pinturas, enfocadas en naturalezas muertas y temas religiosos.
El 23 de junio de 1907, a la edad de 18 años, se inscribió en la Academia de Bellas Artes de Caracas. Fue alumno de Pedro Zerpa y Antonio Herrera Toro, por quien sentía gran admiración, y compartió aulas con futuros maestros como Manuel Cabré, Rafael Monasterios y Antonio Edmundo Monsanto. En este periodo, su estilo fue influenciado por el tenebrismo de Cristóbal Rojas, forjando una sólida formación clásica.
Nota: Ese mismo año (1907), su padre, Julio Reverón, falleció a los 49 años en extrañas circunstancias en costas venezolanas, un suceso que, según narró John Elderfield (2000), pudo haber sido un acto de heroísmo o un intento de suicidio.
En 1909, una huelga estudiantil que pedía reformas académicas provocó el cierre temporal de la Academia. Reverón viajó a Valencia y pintó su primera gran obra, «Muchacha Tejiendo» (1909), un retrato de Josefina Rodríguez-Zucca, a quien apreciaba como una hermana. Al regresar a Caracas, concluyó sus estudios en 1911 y logró calificaciones de «bueno» en dibujo de desnudo y «sobresaliente» con su obra «Playa del mercado». Ese mismo año, realizó junto a Rafael Monasterios su primera exposición individual.