Festiva nostalgia
Los venezolanos parecieran no desprenderse del boom que experimentó el pop hecho en casa en la década de los años ochenta. Entonces, no existía la piratería ni Internet.
Las compañías disqueras eran un negocio próspero con los colmillos afilados y, de ñapa, existía una ley que obligaba a las emisoras radiales a equilibrar la difusión de la producción nacional con respecto a lo que llegaba del extranjero.
Una fiesta, que se celebrará en el hotel Eurobuilding el jueves próximo, pretende evocar aquellos días con presentaciones en directo, decoración, miniteca y, curiosamente,…