Para muchos los Juegos Olímpicos son una de las representaciones más importantes y serias del deporte mundial, los atletas van allí a demostrar sus mejores capacidades físicas y a deslumbrar al mundo. Sin embargo, pocos saben que lo que sucede una vez que terminan las competiciones y los deportistas vuelven a la Villa Olímpica.
Según reseñó el diario ABC.es, la ciclista australiana Caroline Buchanan subió en su cuenta de Twitter una foto de un cubo de preservativos de la marca Kangaroo, desatando una vez más la eterna polémica de los patrocinios y los productos oficiales.
No obstante, la publicación señala que el escándalo no se ha producido por el hecho de que haya condones dentro de la Villa, sino porque la empresa Durex, proveedora oficial, ya había distribuido al comienzo de la competición unos 150.000 profilácticos a los más de 16.000 atletas para que disfruten sin correr riesgos. Por tanto se ha generado una lucha entre las marcas por la exclusividad dentro de los juegos.
Los límites del acción monopolística que están ejerciendo los esponsor ha llegado hasta que punto de que sólo McDonalds tiene el derecho de comercializar patatas fritas o que el presidente del Locog, Sebastian Coe, plantease prohibir la entrada a un aficionado que vistiese una camiseta con el logo de Pepsi .
Ahora la controversia se repite en forma de condones y ya se está buscando al culpable de que la compañía australiana haga sombra a la proveedora oficial de condones en la Villa Olímpica.
Con información de ABC.es