El cerebro acostumbra a recordar más los buenos que los malos sucesos de nuestra vida. Y es que mirar hacia atrás con ira no es sano ni saludable. Según han observado ahora investigadores de la Universidad de Granada, guardar demasiado los sinsabores del pasado deteriora nuestra salud.
Personas con actitud negativa
Una investigación de esta universidad española revela que la actitud de las personas hacia los eventos pasados, las vivencias presentes o las expectativas futuras influye en la percepción de la salud y en su calidad de vida.
El estudio realizado en Granada ha observado que cuando las personas tienen una actitud negativa hacia los eventos pasados de su vida y se tiene una actitud pesimista o fatalista respecto de los eventos presentes se generan mayores problemas en sus relaciones y son estas personas las que presentan los peores indicadores en calidad de salud.
Tres perfiles, tres estilos
En concreto, evaluaron mediante cuestionarios y pruebas de estimación temporal a 50 individuos, 25 mujeres y 25 hombres entre los 20 y 70 años, de una muestra aleatoria.
La dimensión más influyente es la percepción del pasadoTras analizar los datos obtenidos, encontraron tres perfiles temporales entre los participantes del estudio, que corresponden a tres estilos: predominantemente negativo y predominantemente orientado al futuro -los dos más extremos- y otro más equilibrado.