Detroit. Una de las figuras que más llamaba la atención en el terreno de juego era Magglio Ordóñez. Durante las prácticas de bateo de los Tigres de Detroit, el falconiano estaba conversando con Frank Thomas, un viejo amigo de aquellos años dorados, cuando ambos eran los pilares ofensivos de losMedias Blancas de Chicago. Al verlo, muchos periodistas se le acercaron y hablaron con él, sobre todos los de esta ciudad, donde el criollo vivió y departió grandes momentos con todos los que asisten regularnente al Comerica Park.
«No había regresado aquí desde que anuncié mi retiro. Estoy contento de estar de vuelta y emocionado por compartir con excompañeros de Chicago y Detroit. ¡A ligar a los Tigres!», dijo en su acostumbrado tono de voz pausado y calmo, tan típico de él cuando declara ante la prensa.
Durante 15 años fue un grandeliga consumado, slugger de respeto y trabajador incansable. Este domingo sería el encargado de hacer el primer pitcheo ceremonal, antes de comenzar oficialmente el cuatro juego de la Serie Mundial. Está en otros negocios, fuera de los diamantes.
«Uno nunca se acostumbra a estar retirado, porque después que tienes más de la mitad de tu vida acostumbrado a esta actividad, es difícil cambiar. Obviamente extraño mucho estar en el terreno, uniformado, oler la grama. Pero son ciclos que se acaban en la vida y mi ciclo se acabó. Ahora tengo otras cosas que hacer. Mi familia, algunas cosas en Venezuela y aquí. Uno se va a cosumbrando a estar retirado», acoto. Así poco a poco, como todo en la vida.
Aún están vivos en nuestra memoria aquellos días cuando en 2007 estuvimos en Chicago para ver cómo Ordóñez se titulaba como líder bate de la Americana. Una vez finalizado aquel encuentro de coronación, el mánager Jim Leyland le dio una pelota firmada que decía «para la mejor campaña ofensiva de un pelotero que ya haya dirgido». Claro, en aquel momento no portaba por estos lares la figura de Miguel Cabrera ni nadie se imaginaba una triple corona en el beisbol. Quizá por esto, la primera parada del ex pelotero fue en la oficina del timonel bengalí. «Saludé a Leyland, hablamos de los juegos. De cómo los Gigantes jugaron mejor. Saludé a los muchachos con los que jugué aquí.Estoy muy emocionado por estar aquí», contó.
Tocaba entonces hablar sobre el pase del testigo. Ordóñez fue la estrella del equipo y los llevó a laSerie Mundial, cuando acabó su tiempo, le cedió el paso a Miguel Cabrera, quien también lleva dos coronas de bateo con los Tigres. «Estaba en Venezuela cuando Miguel estaba en la recta final por el título de bateo. Ligué mucho por él. Era cuestión de tiempo, porque él sobresale por encima de los demás. Es uno de los mejores jugadores en la historia del beisbol. Estoy uy orgulloso de haber jugado cuatro años de él. Pero Miguel apenas está comenzando, porque solo tiene 29 años. Está empezando su tope. Miguel seguirá brindando buenos momentos», destacó.
En esa famosa campaña del ex jadinero, sus números fueron superlativos: .363 de average, 28 estacazos, 139 remolcadas y 54 dobles. Unos números que cualquier pelotero quisiera tener en su carrera. «Mi gran temporada no se compara con la de él. Obviamente tuvimos la misma cantidad de impulsadas y mi average fue más alto, pero los jonrones —44 estacazos— no son nada fácil darlos en la Liga Americana y menos en un estadio que tienes esas medidas. Fue una temporada de ensueño», explicó.
Y la felicidad es grande, porque el otrora estelar pelotero, fue uno de sus mentores, cuando el aragüeño piso las riveros del río Detroit. «Como veterano y venezolano tenía que acogerlo y darle algunos consejos cuando llegó aquí. Como Miguel es un tipo inteligente, que sabe de beisbol, los cogió y mira lo que ha hecho: triple coronado. Estoy muy orgulloso de él», destacó.
Y es que botar pelotas y batear para promedio no son como muy compartibles. «Cuando tú eres jonronero, es difícil conectar los 200 hits y tener buen promedio. Es difícil conectar 200 hits porque a Miguel trataban de embasarlo por bolas. Él aprovechó. Él está en otro nivel, en otra liga», apostilló el invitado de anoche.
Magglio vivió todo en el beisbol. Aunque nunca pudo ganar un anillo, estuvo en uno de estos clásicos, en el de 2006, cuando los Tigres perdieron en cinco partidos contra los Cardenales de San Luis. «Este equipo es más completo. Tiene mejor pitcheo que el que tuvimos nosotros. Tiene mejores bateadores. Pero el del 2006 tuvimos la oportunidad y no la aprovechamos. Tuvimos seis días libres y creo que eso nos afectó. Y creo que es lo mismo que les está pasando ahora a estos muchachos», anotó.
Poco a poco iba pasando el tiempo y la tertulia se hacía más interesante. Este personaje es de lo que provoca tomar un grabador y ponerse a tomar nota de todo lo que dice. Son muchas memorias, muchos logros, muchos recuerdos. Es un peloteros que seguro será extrañado.