Los 7 mejores lugares para comprar chocolates
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Hasta hace unos diez años, era común que la gente regalara cajitas de bombones como atención o como agradecimiento por algún favor. Uno iba a una confitería llamada “El flautín travieso”, y pedía un cuarto de bombones surtidos para que las viejas secretarias le consiguieran turnos repentinos con el médico, para que una esposa soportara diez años más de matrimonio, o para que una tía solterona lo considerara a la hora de redactar su testamento. Si eran ricos, mejor, pero no era lo importante. Con…