Cuando un niño nace sordo o pierde la audición, se produce una situación que también es muy difícil para los padres. ¿Pueden leerle cuentos al ir a dormir y cantarle canciones, si no las van a oír?.
Sí, contesta Angelika Hommel, de Baviera (Alemania), que tiene una hija que es sorda. “Ella nació oyendo bien. Pero a los nueve meses tuvo meningitis, una enfermedad que le causó la pérdida de la audición”, cuenta.
¿Y de todas formas le cantó y le leyó cuentos? “Sí, claro”, contesta la madre y agrega: “Siempre la tenía en brazos entonces, así podía sentir ella la vibración de mi voz. Y mirábamos los dibujos en los libros de cuentos. Eso le gusta a todos los niños”.
¿Cómo se entendía con su hija? “Al comienzo haciendo gestos”, explica Angelika Hommel. “Después con el lenguaje de señas. Y cuando aprendió a escribir, anotamos también muchas cosas.
Se pueden decir muchas cosas con la mímica y los gestos, con los movimientos de las manos y la expresión de la cara. Los niños con dificultades de audición son muy observadores, absorben todo por los ojos”.