Justo cuando la gente estará en sus hogares alistando las copas para el brindis, buscando las 12 uvas para los deseos y en pleno conteo regresivo de las campanadas, un grupo de venezolanos trabajará desde la radio para -en vivo y directo- dar la voz del «Feliz año» a todo el país y recibir el 2011.
Desde la emisora Estrella 91.9 FM, «El Pana» Joe se dispone a trabajar por quinto año consecutivo a lo largo de 12 horas para recibir el Año Nuevo. Para él, lo mejor de esta jornada es «el espíritu de rescatar la tradición en Venezuela, porque recuerdo que la familia se reunía con entusiasmo a recibir el cañonazo», relata el locutor.
Por su parte, «El Tigre» Rafael Rivas animará junto a José Armando Esteves y César de Yulis la última noche del 2010 a través de Fiesta 106.5 FM y La romántica 88.9 FM.
De lo que es esta guardia, el popular locutor señala «no hay nada malo, creo que todo es bueno, porque se trata de una tradición que se disfruta porque uno está comprometido con la gente». Lo dice con seguridad tras contar, con esta, 12 emisiones de fin de año.
Estevez tampoco es ajeno a estas labores y en el 2010 repite. «Hace un buen tiempo decidimos que, ya que compartíamos muchas cosas con la gente, buenas y malas, era justo y positivo estar con el público en Navidad y Año Nuevo», explica Estéves.
Tener que sacrificar la celebración familiar por acudir a la fría cabina de radio para laborar cuando pocos lo hacen es, sin duda alguna, lo que los locutores encuentran más difícil de asumir esta última jornada del 2010.
«La primera guardia fue difícil, lo confieso, porque tengo dos hijas, y en aquel momento me decían que cómo iba a pasar la fiesta lejos de la casa», cuenta el Tigre.
Similar es la historia del Pana Joe. «Lo más difícil es que mi familia entienda que amo y respeto lo que hago, que es parte de la ética y el profesionalismo que hay que tener con el público», afirma.
Estéves confirma la historia. «Es la parte mas dolorosa del asunto, dejar a los hijos, esposa y la mamá… pero ellos han entididopoco a poco que trabajamos para el público», dice.
Sin embargo, lo que se recibe a cambio de trabajar el 31 de diciembre es, para los locutores, una excelente compensación a esas horas adicionales de labores.
«Es algo realmente hermoso, la gente nos lleva hallacas, champaña y muchas cosas para acompañarnos… Esa es una de las más grandes emociones», asegura el Tigre Rafael.
«Lo difícil se hace fácil cuando veo los mensajes de texto y escucho las llamadas telefónicas, es el mejor pago. La gente siente que alguien le habla desde la radio y que puede interactuar con esa persona», asegura el Joe.
Esteves añade alegre que «hacemos nuestra cena en la radio y la pasamos chévere, como si estuviéramos en familia».
Y tras esa maratónica guardia cualquiera pensaría que se van derecho a la cama, pero no es así. «Salgo con mucha adrenalina, llego a casa y celebro con la familia», apunta Joe. Estéves, por su parte dice que corre «a estar con la familia primero que nada, compartir el inicio del año y darles el abrazo». El Tigre tiene planes parecidos. «Salgo directo a mi casa a ver a los míos», concluye.