
Desayunar en la calle está quedando en el recuerdo de los venezolanos
Alejandro Castañeda recuerda cuando compraba un desayuno, dos empanadas y una malta, con tan solo 30 bolívares; ahora no puede comprar la malta porque solamente las dos empanadas le cuestan entre 300 y 400 bolívares, y él solo gana al día 500 bolívares.
No siempre puede desayunar en la calle –dice-, aunque muchas veces considera que le sale más barato, porque una harina le cuesta 150 bolívares y el kilo de jamón y de queso supera los 3 mil, y como apenas puede comprar un cuarto de queso o de jamón, y no siempre puede hacerlo, hay momentos en que se come la arepa sola; por eso…