Una investigación reciente desafía la teoría que desde hace años postula que las personas “con forma de pera” tienen menor riesgo cardíaco que aquellas “con forma de manzana”, pues las segundas portan más grasa alrededor de la cintura, y por ende se exponen en mayor medida a sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares.
Pero el estudio, del cual participaron 200 mil personas y cuyas conclusiones integran la reciente edición de la revista médica The Lancet, afirma que más allá de la forma que tenga el cuerpo (de pera o de manzana), ser obeso o tener un índice de masa corporal superior a 30 es un factor de riesgo cardíaco sumamente importante.
“Lo que decimos es que más allá de la forma que tenga el cuerpo, ser obeso siempre es malo para el corazón”, expuso el doctor Mike Knapton, director médico asociado de la entidad benéfica British Heart Foundation (Fundación Británica del Corazón) y uno de los responsables de estudio.
“Estudios previos sugerían que las personas con obesidad central, identificada comúnmente como forma de manzana, conviven con un riesgo tres veces mayor de tener un ataque cardíaco, en comparación con aquellas que tienen obesidad general o forma de pera. Sin embargo, otros expertos cuestionan esos hallazgos. Por esa razón nos dispusimos a crear un consenso de científicos, con el objetivo de esclarecer un poco el tema”, añadió Knapton en relación al trabajo de investigación del cual participaron casi 200 científicos pertenecientes a 17 países.
“Efectivamente, la controversia sobre este tema lleva años, y aún no va a ser dilucidada, más allá de que este tipo de estudios son muy importantes. Hace un tiempo comenzaron a compararse las características de las diferentes grasas: la de localización abdominal que se degrada rápidamente y va a parar a diferentes órganos vitales, y la de localización en la cadera que es mucho más benigna y a diferencia de la anterior no es `pro-todo´, es decir que no favorece la acumulación o el desarrollo de patologías, sino que por el contrario es `anti-todo´”, refirió al ser consultada por PRO-SALUD News la doctora Mónica Katz, médica especialista en Nutrición y directora del Posgrado de Nutrición de la Universidad Favaloro.
“Indudablemente los resultados de este trabajo son muy interesantes, pero debemos tener en claro que no está dicha la última palabra respecto a este tema. Más allá de esto, yo creo que debemos darle un mensaje claro a la gente: si una mujer tiene más de 88 centímetros de perímetro de cintura, o si un hombre tiene 102, es importante que vaya al médico y realice una consulta para saber hasta qué punto su salud está en riesgo”, concluyó la doctora Katz.