Excusa nº 1: No tenemos tiempo
¿Desde cuándo no hay tiempo para el sexo? A ver, se trata de acostarse, no de montar un mueble en la casa. ¿Cómo puede ser que no tengamos tiempo? “Estamos obsesionados con la perfección de las cosas”, interviene Francisca Molero, directora del Instituto de Sexología de Barcelona. “Queremos que todo salga bien, como es debido. Lo planificamos todo, lo preparamos y, hasta cierto punto, lo teatralizamos. Somos víctimas de una sociedad muy visual que vive marcada por una serie de tópicos, y el sexo no escapa a eso. Cuando alguien ve una película romántica piensa que eso es real, pero no lo es más que lo que sucede en un filme de ciencia ficción”.
¿En qué momento pensamos que la historia de Pretty Woman era recreable, cuando es tan difícil lograr placer con una espada láser como con un collar de brillantes y un plato de caracoles resbaladizos? La vida no es una película y cada acto sexual no debe durar lo que la trilogía de El señor de los anillos.
El contraataque: Como recuerda Molero, “ha de haber de todo y, en ocasiones, un aquí te pillo, aquí te mato puede ser más placentero que algo excesivamente producido. Como somos muy de todo o nada y el todo no se puede lograr cada día, corremos el riesgo de, al ir postergando el acto hasta el momento en que pueda ser ideal, jamás terminemos haciéndolo”.
Excusa nº 2: Tengo que madrugar
“Vivimos en una sociedad marcada por las prisas y el estrés. Estamos cansados. Llega un punto en que nos conocemos ya mucho y sentimos que la otra persona entenderá que, antes de practicar sexo, lo que nos apetece es dormir bien”, aclara Francisca Molero. El asunto aquí es la aceptación por parte de ambos de que el sexo ha pasado a jugar un papel secundario en la relación.
Las responsabilidades, el cansancio y el día a día marcan la pauta de nuestras relaciones sexuales, que han pasado a convertirse en un hobby, en algo que hacemos en nuestros ratos libres y, sobre todo, cuando no tenemos una reunión a primera hora. Hasta cierto punto es comprensible y podría entenderse como signo de madurez y responsabilidad, pero la línea que separa lo ponderado de lo apocalíptico es delgada. “Muchas parejas aceptan esto y se dejan llevar. Entonces, pueden llegar a pasar tres meses sin sexo. Debemos recordar que dos personas deben atraerse, y en muchas ocasiones, lo que hay en la relación es compañerismo y cariño, pero no atracción sexual”, concluye Molero.
El contraataque: Mírate más en el espejo y fíjate menos en el despertador.
Excusa nº 3: No eres tú, soy yo
Parece una obviedad, ¿no? Esta frase, a pesar de su obviedad semántica, responde a ese tic tan solidario que es el de la socialización de la responsabilidad. Cero en realismo. Diez en empatía. Es decir, que no es que tú seas un patán, sino que ella admite ser una maniática a la hora de ir con patanes. Existe una serie de frases semejantes para darte el pasaporte: “Me hubiera gustado conocerte en otro momento”, “igual en un futuro nos reencontramos”, “no estoy preparada”, “no puedo darte lo que mereces”? Te quiere dejar y encima no quiere que la odies.
El contraataque: Lárgate, anda. El mensaje está más que claro, y si sigues vas a acabar consolándola por sus traumas psicológicos.
Excusa nº 4: Tengo novio
“Esta frase suele estar relacionada con el objeto de una relación esporádica a la que no se le quiere dar más importancia que lo que es, un juego, un divertimento. El deseo es promiscuo, mientras que el amor es único y personal. Esta frase define a la persona que no busca una relación amorosa, que ya tiene, lo que quiere es compartir simplemente un deseo”, dice Rotella al respecto de una sentencia que, como muchas, puede a la vez ser una buena y una mala noticia.
Es positiva si nos lo dice ella a la mañana siguiente, cuando la hemos visto sin maquillar; hemos descubierto entre su música la discografía entera de Phil Collins y, más que un Alka Seltzer, sentimos que necesitamos uno de esos trastos que utilizaban en Men in Black para borrar los recuerdos. Es mala si ella está guapa incluso con resaca y sin maquillar y sobre la mesilla guarda un ejemplar de Acción de gracias de Richard Ford. Y es aún peor cuando nos lo dice con maquillaje y se mete en un taxi rumbo a su novio. Finalmente debemos reconocer que, cuando nosotros decimos “tengo novia” suena mucho peor que cuando ellas dicen “tengo novio”.
El contraataque: Dependerá de lo que quieras conseguir. Si es un resuelve
con fecha de caducidad, simplemente tendrás que sonreír. Si buscas algo más, no presiones y cruza los dedos.
Excusa nº 5: No quiero hacerlo, estoy mestruando.
La regla es como el comodín del público: se puede utilizar sólo una vez durante el programa, o para este particular, una ocasión al mes. De este modo, si tu pareja empieza a tener la regla varias veces a la semana, debes pensar que, o tiene un problema médico grave que requiere una transfusión inmediata o, simplemente, no quiere acostarse contigo. Lo primero es malo para ella, lo segundo es pésimo para ti. “La regla es un inhibidor sexual para algunas mujeres, con lo que esta frase, más que una excusa sería una realidad. Afortunadamente, cada vez más mujeres han descubierto lo divertido y beneficioso que puede ser un orgasmo para las molestias mestruales”, recuerda Rotella. Más allá de lo fisiológico, Molero apunta a otras razones por las que frases con copyright en los estrógenos aún siguen saliendo de sus bocas: “El rol de la mujer en las relaciones sexuales ha cambiado mucho, hasta el punto de prácticamente equipararse al del hombre. Pero ella aún no ha sabido manejar bien esta situación de poder, lo que nos deja en un estadio extraño en el que el hombre se halla confundido con cierto cambio de papeles y ella aún no ha aprendido a gestionar bien su nuevo poder”. Si tuviéramos nosotros la regla se iban a enterar.
El contraataque: “No me importa”. Eso si es verdad que la tiene y si es cierto que no te importa.
Excusa nº 6: Es sólo un amigo
“La excesiva afición a etiquetar las relaciones entre las personas nos lleva a darle grados a diferentes momentos de nuestras relaciones afectivas. Muchos de los inicios de una relación estable comenzaron con el clásico ‘es sólo un amigo’, frase que sirve mientras tratamos de aclarar nuestros deseos y sentimientos”, apunta Rotella.
Esta sentencia hay que entenderla en diferentes contextos, pues puede valer tanto para calificarnos a nosotros ante otras personas -a saber, decirle a su amiga que somos sólo un colega- como para recordarnos que aquella persona de la que sospechamos es sólo un amigo, que no hay nada sexual entre ellos y que dejemos de una maldita vez de actuar como un personaje en un film de Oliver Stone.
El contraataque: Podemos optar por creer o no creer. Es lo que tienen los actos de fe. Eso sí, como recuerda Rotella, “si tu pareja usa tópicos y no es capaz de contarte lo que siente o cómo se siente entonces sí que tienes que preocuparte. La comunicación y la confianza son pilares de cualquier relación”.
Excusa nº 7: Si no estuviera con él, estaría contigo
Se supone que ser plato de segunda mesa no le apetece a nadie, pero este clásico que parece rescatado de alguna comedia romántica protagonizada por adolescentes con acné durante la inefable década de los 80, trata de subvertir la idea negativa del segundo plato y convertirla en algo apetecible. Es como chute al poste. Un casi. Un “uuuuuuuy?”. “Hay veces que descubres personas que encajarían perfectamente en tu vida si no fuese por que tu vida, en el momento actual, está cubierta afectivamente. Si bien esa frase suele malinterpretarse y generar confusión en la persona nueva, simplemente significa que hay cosas que no necesitas que te aporten, porque ya las tienes aunque eres consciente que esa persona sería adecuada para ti si las condiciones fuesen distintas”, dice Rotella.
Con el cambio de roles en la pareja, las situaciones de rechazo provocan actualmente un mar de dudas en el hombre, quien, según Molero, “posee muchas más explicaciones para el fracaso sexual o relacional de las que poseía antaño, lo que hace que lo lleve peor. La mujer, por norma general, piensa que no se siente deseada, un sentimiento devastador, pues muchas mujeres aún creen que el hombre siempre debe estar dispuesto”.
El contraataque: Cuando recibimos un mensaje de estas características, estamos fastidiados. Pero cuando somos nosotros quienes lo mandamos, estamos torpedeando la línea de flotación de los roles sexuales. Cuidado, material inflamable.
Excusa nº 8: No importa, les pasa a todos
“Las generalizaciones no sólo no alivian sino que muchas veces pueden dañar y no aportan nada, además de hacernos perder el deseo que tenemos todos de sentirnos únicos para las personas que nos gustan. En las relaciones afectivas, las generalizaciones no sirven para nada, cada situación y cada relación es única ya que las personas somos únicas”. Así despacha Iván Rotella este comentario que acompaña al mayor temor masculino.
Cuando pegas un gatillazo bíblico, lo último que deseas es condescendencia en forma de frase obvia. “Somos cada vez más peliculeros. Repetimos comportamientos vistos y por eso seguimos recurriendo a ciertas frases y actitudes que seguimos viendo en el cine, por ejemplo”, recuerda Molero.
El contraataque: Si es la primera vez que ocurre, lo mejor es no hablar ni pensar. Si no, la próxima vez tendrás dudas si va a funcionar o no, y así no hay forma de que funcione.
Excusa nº 9: Me duele la cabeza
Es, como el mega clásico. La antorcha ha pasado de madres a hijas, y a pesar de ser la frase ya prácticamente un lugar común, sigue funcionando. Al igual que el pan de molde sin corteza, es un invento aún no superado. Eso sí, la madre de todas las excusas para no hacerlo ha sido desplazada a un papel secundario en nuestro arsenal de frases manidas.
“Me duele la cabeza” es una frase muy de cama, un último recurso cuando el lenguaje corporal previamente desplegado ?hombros caídos, mano en la frente, resoplidos- no ha sido suficiente disuasorio. “Cada vez son más las parejas que se van a la cama a horas distintas. Esto facilita mucho el no sexo. Ya casi no hay que poner excusas porque, cuando el segundo llega a la cama, el primero ya duerme, o peor aun, está viendo la tele”, apunta Molero.
El contraataque: Envíale mails, sms o palomas mensajeras con textos eróticos que anuncien lo que ocurrirá esa noche.
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