Con la en su peor momento y la rápida disminución de los inventarios de la importada, comienza a hacerse palpable el desabastecimiento del rubro en todo el país. Desde el Consejo Venezolano de la Carne se informó que la incertidumbre que persiste sobre los precios regulados de la carne en el mercado local tras la unificación cambiaria ha hecho que se frenen las importaciones y se hace necesario revisar la estructura de costos.
El precio regulado de la carne importada se mantiene desde hace casi tres años en Bs 5,5, el kilo aunque actualmente su costo es de Bs 11. Los productores esperan que en los próximos días se anuncien los ajustes en los precios de la carne, tanto al productor como al consumidor. Los esfuerzos del gobierno por refrenar la inflación con absurdos controles de precios siguen generando desabastecimiento. Tratan de tapar huecos como sea pero es tal el desbarajuste que la situación cada vez se les escapa más de control.
Los inventarios de carne disminuyen rápidamente y los cortes regulados brillan por su ausencia y a pesar de saber que lo correcto es ajustar los precios para regularizar el mercado, prefieren evitar el costo político y mantener el estado de caos que impera en los mercados en prácticamente la totalidad de los rubros alimenticios. La seguridad alimentaria ofrecida por el gobierno terminó siendo otro de los cuentos de camino a los que ya nos tiene acostumbrados.