La cebolla es un estimulante natural del apetito, que regularizan las funciones
correctas del estómago, como hemos dicho en alguna oportunidad, además es
diurética, por lo tanto nos ayuda a eliminar las toxinas que acumula el
organismo, y mejora significativamente las funciones renales.
Al incluirla en la comidas, este vegetal, puede
colaborar con las afecciones respiratorias, como la tos, el catarro, resfrío,
gripes y bronquitis, para ello podemos preparar el jugo de la misma mezclandolo
con una cucharada de miel y jugo de limón y utilizarlo como jarabe consumiéndolo
tibio, es un excelente expectorante.
Sus encimas colaboran con la fijación de oxígeno
en las células y favorecen la función respiratoria. La cebolla también además
de diuréticas, regulan el intestino, por lo que su consumo favorece los estados
de estreñimiento.
Por lo tanto consumir cebolla regularmente
estimula una numerosa serie de funciones vitales en el organismo, ya que además
de lo mencionado es cardiotónica, hipoglucemiante, posee propiedades
antisépticas y emenagogas, esto quiere decir, que puede regular el ciclo
femenino.
Ayuda a fluidificar la sangre y evitar
enfermedades circulatorias, Para ello, puede preparar un macerado de cebolla
(300 gramos) con un litro de agua y beber 2 tazas al día.