El consumo de alimentos recalentados podría perjudicar la salud de las personas debido a la pérdida de sus nutrientes o presentar algún grado de descomposición, lo que podría generar, con el paso de los años, enfermedades estomacales.
Lo recomendable es llevar en la lonchera alimentos del día y no comidas guardadas, porque siempre tiene algún grado de descomposición y más aún si son muy condimentadas o tienen mucha grasa.
Sin embargo llevar alimentos preparados en días anteriores, estos deben calentarse a altas temperaturas, a fin de neutralizar los microorganismos que se hayan producido en su interior como parte de su proceso de descomposición.
Lo más adecuado es consumir alimentos preparados en el momento y si se tiene que calentar, estos deben volver a hervirse o calentarse a temperaturas máximas a 60, 70 u 80 grados centígrados, para descomponer los microorganismos que se hayan producido por la refrigeración de las comidas.
Los alimentos muy condimentados y con muchas grasas afectan la mucosa del estómago, lo cual a la larga puede producir gastritis, úlceras, enfermedades al colon y estomacales, las que se agudizan en las personas mayores a los 40 años.
Es recomendable consumir bastante líquido, frutas y verduras de todos los colores diariamente, pues estás ayudan a eliminar las toxinas que pueden producirse por otras causas.